martes, 23 de septiembre de 2008

"La música", texto de Juan Abarca



Juan Abarca, escritor, letrista, cantante, guitarrista y compositor en su grupo 'Mamá Ladilla', firma este texto:

LA MÚSICA

Me llamo Música y me aburro. No es culpa mía, yo no soy más que un simple medio de comunicación. Tampoco es culpa mía que mis potencialidades sean sublimes, ni que mis Usuarios no lo sean, o no hayan sido capaces de descubrir sus facetas más sublimes. Yo sueno a lo que suenen ellos, yo soy una mandada. Puedo llegar a sonar de muchas más maneras distintas, pero quienes podrían moldearme parece que no quieren moldearme ya más, y quienes podrían escucharme con oídos atentos están preocupados por Asuntos que ellos creen más importantes. Y no me escuchan.

La mayoría de mis Dueños me han utilizado como un objeto de poder, y han vivido sus cortas vidas en la penosa creencia de que me poseían. Yo sólo he sido su ariete, su arma. Conmigo les fue más fácil someter a los demás, me usaron como lo hicieron con la madera, la piedra, el hierro, la pólvora o la fusión del núcleo. He sido utilizada para arengar soldados, para mongolizar Estados, para embellecer ritos de sectas malignas, para aristocratizar Merendolas. Yo, lo que me digan, lo que me echen.

Mi gran cualidad es que no sólo me puedo manifestar en el aire. Me manifiesto también en el alma de los seres vivos, incluso cuando no sueno. También me puedo manifestar en los Astros, o en las Matemáticas, o en las Montañas, pero de eso ya casi nadie se acuerda. Los humanos lo descubrieron, pero ya lo han olvidado. Están muy ocupados con sus juguetes.

La gente me "fabrica" y comercializa, como quien comercializa zapatos, o anís, o detergente. Algunos viven de mí como dioses, o eso creen. Yo los llamo mis Proxenetas. Los demás son mis Consumidores, y compran, cantan y bailan una y otra vez la misma caricatura, el mismo trocito de mí, casi siempre tan parcial, casi siempre tan poca cosa. Mis Proxenetas pertenecen también al grupo de mis Consumidores.

Es curioso, todos me suelen intercambiar por billetes, o comida, o cosas así. A veces discuten acerca de cuál es mi Precio Adecuado. Muchas veces me quedo enlatada, sin ser escuchada, sólo por razones que tienen que ver con el intercambio de dinero o posesiones. Dicen que para poder multiplicarme y crecer necesito Publicidad, no se dan cuenta de que doña Publicidad multiplica lo que sea, cuando un día algún humano logre enriquecerse vendiendo heces quizá habremos completado el círculo. Entonces por fin ocuparé el mismo lugar en el Planeta Tierra que la mierda, pero no me ofenderé. No me ofendo cuando niegan mi ubicuidad o mi espiritualidad, así que tampoco me voy a ofender porque nieguen mi capacidad para multiplicarme sola.

A mí todo esto me da igual, por explicarlo en términos humanos. Yo no soy humana, soy Música. Simplemente me aburro. Yo sé lo que soy, puedo esperar eternamente a que me intenten descifrar, o puedo permanecer para siempre en el limbo de las Cuestiones Misteriosas. Como mi hermana Filosofía, esa sí que lo lleva claro y no se queja. La vida eterna es así.

Claro que me gustaría que los Consumidores me asociaran con sus facetas más tiernas, como los Derechos Humanos o cosas así, que tienen más gracia, son más entretenidas que las Guerras, las Religiones, el Dinero y todo eso. Una vez nació un auténtico místico en el centro de Europa, se apellidaba Bach y me hizo disfrutar de lo lindo. Por primera vez alguien me vistió con las mejores galas, o se acercó bastante, aunque él a veces me confundía con un tal Dios de los Luteranos. Y es que estaba siempre conmigo, no me dejaba ni de día ni de noche. Pero no le hicieron mucho caso en vida, hubo que esperar muchos años hasta que los otros humanos comprendieron parte de lo que él había hecho conmigo.

Hoy en día, algunos Intérpretes (una especie de Humanos Músicos de Repetición) todavía me reviven siguiendo las indicaciones que él dejó escritas, y algunos Consumidores todavía tienen como referencia estos pobres papeles que, aunque bastante bastos, sirven para recrearme felizmente una y otra vez. De éstas he tenido varias. Todavía sigue ocurriendo, a veces. Los Compositores (una especie de Humanos Músicos que Quisieran Todos Ser Bach, o Beethoven en su Defecto) siguen usando papeles para tratar de apuntarme, en su intento de que su Fotografía aparezca en los Libros, y eso en muchas ocasiones me hace bastante bien.

También hay unos Puristas llamados Musicólogos (una especie de Humanos Músicos que No Saben Exáctamente en qué Siglo Viven, Pero que Suenan muy Bien), empeñados en que yo soy Antigua, y ahora por lo visto no existo ya. Por lo tanto, según ellos sólo se debe Interpretar manifestaciones mías de Hace Siglos, y se debe hacer de la manera más parecida a cómo yo fui cuando existía. El día que se pongan pelucón para interpretar a Bach, sabremos que se han vuelto ya locos del todo, pero estos locos me hacen también estar viva, al fin y al cabo. Crean como fotos de tu tatarabuelo, pero sacadas hoy en día, y tu tatarabuelo era un tipo estupendo, quieras tú que no.

En cambio, hay minúsculos fragmentos de mí, ínfimas manifestaciones, que no dejan de repetirse en la vida de los humanos. Para que os hagáis una idea, os voy a contar la historia de mi amiga y mentora, la palabra Tono, que fue creada por los humanos cuando todavía me tenían una cierta estima. Al principio, la palabra Tono sirvió para designar una de las cualidades de mi amigo el Sonido: existían Tonos más agudos y Tonos más graves. En su afán matemático, los humanos designaron más adelante una unidad para concretar este parámetro, como hicieron también con el Metro, o el Kilogramo, o el Litro, y convocaron de nuevo a mi amiga, la palabra Tono.

Pero ahí no acaba la cosa: los humanos llegaron incluso a establecer unas complejas matemáticas relativas a mí, siempre parciales e incompletas, claro está, pero funcionaban como vía para intentar asirme, y las llamaron la Tonalidad. Crearon un reino en torno a la Tonalidad, la adornaron, comentaron y debatieron en numerosos Tratados. A mi fiel amiga le dieron el privilegio de partir el bacalao de la Tonalidad: se crearon las distintas tonalidades, que también se llamaron familiarmente el Tono de do, el Tono de re, etc. Algunos incluso afirman que no se trató de una Creación, sino de un Descubrimiento. Yo no pienso desvelar este punto, mi función es Existir. Y si acaso, Sonar, como simple manifestación de mi Existencia.

Esa fue hasta hace poco la historia de mi amiga, la palabra Tono. Hoy en día os asombraríais de descubrir en qué se ha convertido, en manos de mis Proxenetas. El nuevo uso, bastardo, de mi amiga es bastante similar a lo que los humanos llaman Violación, o Abuso, o Acoso. Son cosas que en el Planeta Tierra están casi siempre mal vistas y fuertemente castigadas, pero sólo cuando se efectúan a través de la vagina o el ano, por ejemplo. A traves de los oídos está absolutamente permitido en muchas Culturas. No hay legislación al respecto, y alguien debería explicarles a los humanos que los oídos son tanto o más sensibles aún que la vagina o el ano, y que si bien la Violación tal como ellos la entienden es muy agresiva, tanto o más lo es la Violación Permanente a Través de los Oídos.

Pobres humanos. Si valoraran tan sólo un poco esta pequeña vía doble de entrada, en Stereo, como dicen ellos, si no permitieran que se les colara por ahí tanta infamia, yo podría de nuevo infiltrarme en sus almas con mucha más frecuencia, como ocurría antes. Podrían retenerme en mi estado más puro, podrían usar su Memoria Musical para entretener a su cerebro con sus delirios humanos, como la Tonalidad, el Ritmo o los Estilos Musicales. Podrían escuchar a su Oído Interno, que siempre está reproduciendo manifestaciones mías, pero claro, les llaman por el Móvil, suena el Tono y ya no hay quien escuche al Oído Interno. Creo que muchos ya no saben ni que lo tienen.

Yo me lo paso bien en lugares en los que mi amiga, la palabra Tono, no ha sido todavía denigrada. Suelo viajar por África, o por la India, sitios así. Ahí mis Proxenetas tienen menos que hacer, ya que ellos viven de una cosa que se llama Mercado. Curiosamente, en los lugares del planeta Tierra donde apenas existe el culto al Mercado hay muy buenas manifestaciones mías, ya que no suena el Móvil ni el Hilo Musical, y los humanos de allí me pueden escuchar más directamente, desde dentro de sus almas. Mis proxenetas a veces tratan de obtener beneficios allí, "inventando" Estilos Nuevos, como el llamado Músicas del Mundo (de dónde serán los otros Estilos, ¿de Júpiter?), pero normalmente les basta con fabricar allí los soportes en los que me enlatan, ya que parece ser que les cuesta menos Dinero, y ellos no coleccionan Estilos, coleccionan Billetes, aunque no existan muchos tipos distintos de Billetes.

Tampoco la palabra Latino tiene ya el sentido que le daba, por ejemplo, Cicerón. Los profesores de latín antes eran Humanos Sabios, ahora son Humanos Rancios, Humanos Aburridos. Mis Proxenetas reciclan vocablos a velocidad de vértigo, qué graciosos. Los Consumidores, por su parte, aprenden los Significados nuevos y olvidan los antiguos. Los Consumidores se ponen en manos de los Proxenetas para todo. El día que fabriquen un Automóvil cuya palanca de cambios sea un pene disecado y los Consumidores lo compren, sabremos que los Proxenetas han vencido del todo y gobiernan por fin el Planeta Tierra.

Algunos dicen que el Apocalipsis se acerca. Yo sé que no, porque ese libro lo escribieron los humanos y no describe realmente su final, no creo que vaya a ser así. A mí me da igual, seguiré estando allí donde haya vida de cualquier tipo. ¡Pues no me lo pasé yo bien con las algas azules o con los dinosaurios, esos sí que eran Melómanos! Cuando llegue la que los humanos se empeñan en llamar Tercera Guerra Mundial, espero que sobrevivan las ratas o las cucarachas, a ver si formando parte de su evolución me entretengo un poco.

¡¡Me aburro!!

2 comentarios:

Adrian Vogel dijo...

Me alegra comprobar que su ingenio sigue vivo

acordeprometeo dijo...

Es sublime!!!Me lo pido prestado para mi blog con tu permiso!!